Neuroscientist Julieta Sztarker holds an open-air teach-in for the general public in Plaza Italia in Buenos Aires.
Ciencia abierta: El 7 de mayo, Julieta Sztarker, neurocientífica de la Universidad de Buenos Aires, dio una clase pública al aire libre en frente de la Plaza Italia en Buenos Aires.
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Crisis de financiación en Argentina desata nueva ola de protestas

Dos años luego de que colapsara la financiación para investigación del país colapsara, los científicos están manifestando en contra del incumplimiento del gobierno para restaurar becas cortadas previamente y aumentar salarios como lo establece una del 2025.

By Claudia López Lloreda, Natalia Mesa
12 May 2026 | 5 min read

Claudia López Lloreda y Natalia Mesa tradujeron este artículo.

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La comunidad científica en Argentina está tomando las calles—nuevamente. Algunos docentes y empleados participaron en una huelga de seis días el 27 de abril y el 12 de mayo planifican marchar a la Casa Rosada, la sede del presidente de Argentina, en la Plaza de Mayo en Buenos Aires para protestar contra el deterioro salarial y los recortes del gobierno federal a la financiación científica. Será la cuarta marcha en apoyo a la educación, universidades públicas y la ciencia nacional desde abril del 2024.

“Estamos bajo un régimen que desprecia ciencia y cultura y el sistema científico”, dice Daniel Tomsic, profesor asociado de neurociencia en la Universidad de Buenos Aires, quien participó de la huelga y dice que asistirá a la marcha. En sus 30 años en la Universidad de Buenos Aires, añade, “nunca vi una crisis como esta”. 

A finales del 2023, poco después de asumir el cargo, el gobierno del presidente de Argentina Javier Milei comenzó a congelar fondos para la investigación científica como parte de un esfuerzo mayor para reducir el déficit y la inflación del país. Desde entonces, los salarios de investigadores y otros empleados en universidades públicas han efectivamente caído un 30 a 40 por ciento, según un informe del Centro Iberoamericano de Investigación en Ciencia, Tecnología e Innovación (CIICTI).

Whiteboard showing a drawing of a crab and text reading physiology of behavior in Spanish.
Caminata del cangrejo: Neurocientíficos enseñaron a los asistentes de la clase la fisiología de comportamiento usando el cangrejo, un modelo establecido en los 1980s y usado por Daniel Tomsic y otros para estudiar procesos neurales, incluso el aprendizaje y la memoria.

“Hay un maltrato a la comunidad científica”, dice Amaicha Depino, profesora de biodiversidad y biología experimental en la Universidad de Buenos Aires. Pero a pesar de los obstáculos y la falta de fondos, “somos sobrevivientes; seguimos intentando hacer la mejor ciencia posible”.

Miembros de la facultad e investigadores están yéndose del país y el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación—la red entera de instituciones públicas y privadas responsables de la investigación científica—ha perdido más de 6.000 trabajadores desde diciembre de 2023, según un informe de mayo del CIICTI.

La crisis de financiamiento ha causado un éxodo de la academia entre los jóvenes científicos, particularmente estudiantes graduados, quienes se han ido para trabajos fuera del país, en el sector privado o incluso fuera de la ciencia, Tomsic dice. “Hasta trabajos básicos [fuera de la académica] pagan más de lo que ganan acá”.

E

l 4 de diciembre de 2025, el gobierno argentino anunció que no asignará fondos públicos para la investigación científica en 2026 a menos que el proyecto tenga una asociación obligatoria con una empresa privada y se enfoque en la agroindustria, energía y minería o salud. El porcentaje del presupuesto federal asignado para la ciencia y tecnología se podría cortar por la mitad de 0,3 por ciento en diciembre de 2023 a 0,147 por ciento en 2026, lo cual sería un mínimo histórico, según un informe del CIICTI publicado en abril.

Luego de meses de idas y vueltas, los tribunales federales suspendieron la implementación de una ley de 2025 que ordena aumentos salariales ajustados por inflación para los empleados de la universidad y la restauración de becas. El Consejo Interuniversitario Nacional, que representa las universidades públicas de Argentina, apeló esta decisión y convocaron las demostraciones de este año. Una protesta similar el año pasado reunió a más de 1.000 investigadores de alrededor de Argentina.

Researchers sit in chairs on a sidewalk and look together at a whiteboard.
Enseñar resistencia: En anticipación de la marcha del 12 de mayo, investigadores como la neurocientífica Lia Frenkel, vista aquí en el piso mientras da clases, ofrecen clases públicas para destacar la importancia de la investigación científica en Argentina.

Tomsic y otros docentes en la Universidad de Buenos Aires han estado de huelga intermitentemente desde que las clases comenzaron en marzo, dice. Durante las huelgas, han pausado la docencia y el trabajo administrativo pero todavía continúan realizando algunas investigaciones e impartiendo clases públicas en la Plaza Italia, en Buenos Aires, añade.

El gobierno de Milei ha dicho que las entidades privadas deberían financiar la ciencia, dice Mariano Belluscio, investigador de CONICET en el Instituto de Fisiología, Biología Molecular y Neurociencias en la Universidad de Buenos Aires. Antes de ser elegido presidente, Milei propuso privatizar el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, o CONICET, el principal empleador de investigadores del sistema científico público argentino. Pero este argumento demuestra que “el gobierno no entiende bien cómo funciona el sistema científico—que se necesita un poco de cada cosa para que vaya evolucionando”, dice Belluscio. Las empresas están teniendo dificultades para estar a la altura de las circunstancias porque tantos investigadores se postulan para obtener su financiamiento, añade. Una empresa privada de la que Belluscio obtuvo anteriormente ha restringido las convocatorias a investigaciones clínicas y traslacionales debido a la gran cantidad de postulaciones recibidas, dice.

Como resultado, algunas líneas de investigación están quedando rezagadas por falta de financiamiento, dice Depino. “Estamos esperando que escampe para ver cómo seguir”, dice. “Pero si esto se perdura mucho más de cuatro años, va a ser muy difícil”.

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