Los manifestantes marchan por la calle portando una pancarta que dice "Defendamos la ciencia".
Movilización masiva: En respuesta a la caída de los salarios y la reducción del presupuesto federal destinado a la ciencia, investigadores en Argentina se reunieron en la tarde del 12 de mayo para la cuarta marcha en defensa de la educación, las universidades públicas y la ciencia nacional.
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Manifestantes argentinos denuncian el recorte al financiamiento científico

Manifestantes alrededor del país exigieron al gobierno que aumente los salarios de las universidades públicas y el financiamiento para la investigación científica.

Claudia López Lloreda y Natalia Mesa tradujeron este artículo.

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El 12 de mayo de 2026, 1,5 millones de personas en ciudades alrededor de Argentina participaron en marchas para abogar por el financiamiento universitario y aumentos salariales ajustados a la inflación para el personal docente y los investigadores de las universidades públicas, según Franco Bartolacci, rector de la Universidad Nacional de Rosario y presidente del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), organismo que representa al sistema de educación superior pública de Argentina y una de las organizations que organizó la protesta.

Los manifestantes llevan carteles y cantan en las calles de Buenos Aires.
Fin de una era: Daniel Tomsic (en la imagen), profesor asociado de neurociencias en la Universidad de Buenos Aires, dice que no ha recibido financiamiento para su investigación desde que el presidente Javier Milei asumió el cargo en diciembre de 2023. “Yo armé mi laboratorio en 1998, siempre tuve financiamiento”, dice Tomsic. “Ahora estoy totalmente desfinanciado por primera vez en 30 años”.
Manifestantes portan pancartas y corean consignas en las calles de Buenos Aires: una multitud que lleva grandes pancartas llena las calles, y a un lado se divisan edificios.
Desaparición de la ciencia: Tomsic marchó junto a otros neurocientíficos y profesores del departamento de fisiología y biología molecular y celular de la Universidad de Buenos Aires. “No estoy solo. La gran mayoría de mis colegas no tiene financiamiento ni estudiantes”, Tomsic dice.
Manifestantes portan pancartas y corean consignas en las calles de Buenos Aires: dos jóvenes aparecen en primer plano con la boca abierta y, detrás de ellos, el foco de atención recae sobre una pancarta de protesta acerca de la importancia de la financiación de la ciencia.
Éxodo de investigadores: Los científicos, especialmente los investigadores jóvenes, están considerando cada vez más abandonar el país o trasladarse temporalmente debido a las crecientes presiones financieras e institucionales que afectan el sistema científico en Argentina, dice Spring Valdivia (no aparece en la imagen), investigadora afiliada a la Universidad de Buenos Aires y al Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), principal organismo científico de Argentina, quien actualmente se encuentra de baja Valdivia explica que no podía costearse la vida en Buenos Aires, donde se encuentra el CONICET, por lo que después de un tiempo de viajar entre La Plata y Buenos Aires, decidió trasladarse temporalmente a Uruguay, manteniendo su conexión con su investigación de forma remota. “El hecho de no tener dinero para poder realizar experimentos básicos, hacía innecesario gastar para el viaje”.
Unas manos están pegando un cartel en un espacio público con la ayuda de una brocha; el cartel dice «Ciencia es soberanía», un eslogan popular en Argentina.
Salvaguardando las escuelas: “Ciencia es soberanía”, es un eslogan popular en Argentina. “No hay país sin ciencia o educación”, Bartolacci dice.
Manifestantes que gritan y corean llevan una gran pancarta de tela frente a ellos, y se aprecian otras pancartas de tela más pequeñas sobre sus cabezas.
Defendiendo ciencia: Joaquín Braude de López (segundo desde la derecha), estudiante de licenciatura en física y presidente del Centro de Estudiantes de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales en la Universidad de Buenos Aires, marchó junto Ibi Gal (tercera desde la derecha), estudiante de licenciatura en ciencias de datos y vicepresidenta de la unión.
Un joven de cabello oscuro y bigote sostiene un cartel hecho a mano en las calles de Buenos Aires.
La ciencia no se vende: Aproximadamente 600.000 personas se unieron a la marcha en Buenos Aires, muchas de ellas con carteles, incluyendo este hombre con un mensaje escrito a mano que dice: “La ciencia y la educación no se venden”.
Se observa a un grupo de mujeres manifestantes a contraluz, parcialmente silueteadas, proyectando oscuras sombras. El humo de un vendedor de comida cercano contribuye a la atmósfera.
Futuro incierto: Los manifestantes marcharon por la Avenida de Mayo, que une la Casa Rosada, sede de la presidencia, con el Congreso de la Nación Argentina. “Había mucha gente y es lindo cuando uno está ahí y se siente acompañado”, dice Nara Muraro (no aparece en la foto), investigadora del CONICET en el Instituto de Investigación en Biomedicina de Buenos Aires, instituto asociado de la Sociedad Max Planck. “Pero ya a esta altura—con lo mal que está todo—siento que va a ser difícil que algo cambie para mejor. Entonces vas a la protesta de todas formas, pero sabes que no va a servir para nada y eso es muy desmotivante”.

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