Natalia Mesa tradujo este artículo.
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La ranita de zarzal (Boana pulchella) abunda en las zonas templadas de Uruguay, así como en partes de Argentina y el sur de Brasil. Durante las noches cercanas a los equinoccios de primavera y otoño, los machos se juntan y cantan en coro para competir por la atención de las hembras. Cada uno tiene un repertorio limitado de notas y necesita modular su canto para sobresalir entre el resto.
Estas ranas arbóreas le están sirviendo a Paula Pouso—profesora adjunta de histología y embriología en la Universidad de la República, en Montevideo—para estudiar cómo los neuropéptidos moldean las interacciones sociales y para desentrañar los circuitos cerebrales que hay detrás de comportamientos tan complejos.



