ESTE ARTÍCULO FORMA PARTE DE NUESTRO INFORME SOBRE EL ESTADO DE LA NEUROCIENCIA EN AMÉRICA LATINA.

Rufous horneros bird.
Casa de barro: Los horneros, nativos de América Central y del Sur, viven dentro de estructuras de barro que se parecen a hornos de leña.
Fotografía de Ana Amador
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Qué hace único al canto de un ave

Los oscinos y los suboscinos son dos linajes de aves evolutivamente cercanos, pero solo uno de ellos aprende a cantar. Esa diferencia les permite a los científicos rastrear las bases neuronales del aprendizaje vocal.

Natalia Mesa tradujo este artículo.

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Los horneros (Furnarius rufus), machos y hembras, cantan a dúo, combinando sus voces en armonía. Son aves muy comunes en todo el Cono Sur y construyen nidos de barro que les dan su nombre por su parecido con un horno de leña.

Los horneros son subóscinos, un grupo emparentado de cerca con los oscinos. Pero mientras los oscinos aprenden a cantar imitando a un tutor, el canto de los subóscinos es innato, no se aprende. Comparar ambos grupos permite hacer preguntas sobre el origen neuronal del canto, explica Ana Amador, profesora de fisica en la Universidad de Buenos Aires. “Es una ventana de oportunidad única: justo donde están más cerca evolutivamente, ¿Cuál es la diferencia entre aprender a cantar y no aprender a cantar?”

Un dueto perfecto: Ana Amador, profesora de física en la Universidad de Buenos Aires, estudia a los horneros en el campo y grava sus cantos para nutrir sus estudios de modelado.
Video de Ana Amador

Durante la pandemia de COVID-19, Amador notó algo curioso en las horneras de su jardín: cada una tenía sílabas propias, distinguibles individualmente. Eso llamó la atención porque ese tipo de firma vocal suele darse en especies que aprenden a cantar. Además, estas aves son de las pocas especies subóscinas donde el canto de la hembra es estructuralmente más complejo que el del macho, lo que abre una línea de investigación sobre diferencias sexuales en el canto de las aves, añade ella.

Grabaciones de campo más allá del jardín de Amador confirmaron que cada hornera hembra tiene un canto único. Construir un modelo biofísico de las señales motoras que llegan a las cuerdas vocales reprodujo esa misma variabilidad, Amador dice. El modelo es capaz de predecir qué instrucciones motoras son necesarias para producir el canto de cada hembra en particular. Lo que todavía no está claro es si esas instrucciones nacen en el cerebro o si la variabilidad viene de diferencias físicas en el cuerpo de cada ave. “¿Qué instrucciones recibe el cuerpo para generar el canto? ¿Y cuáles vienen del cerebro?”, se pregunta Amador.

Visualization of male and female rufous horneros songs.
Aria aviar: A diferencia de otras aves del mismo linaje evolutivo, las hembras de hornero tienen un canto más complejo que los machos.
Cortesía de Ana Amador.

Amador sigue ampliando su base de datos de cantos de horneras para ver cuánto varían entre poblaciones. El problema es que los horneros no sobreviven en cautiverio, por lo que su equipo no puede comprobar directamente si esas firmas vocales individuales realmente vienen de instrucciones cerebrales distintas.

El bienteveo (Pitangus sulphuratus), otro subóscino muy común en Latinoamérica, sí se adapta bien al cautiverio. Al implantar electrodos en los músculos del órgano vocal a un bienteveo dormido, se observó que esos músculos se activan espontáneamente, siguiendo el mismo patrón que cuando el ave está despierta y cantando. En cierto modo, las aves sueñan su canción, dice Amador. El laboratorio también trabaja con canarios, que son oscinos. Su canto rítmico y repetitivo los hace ideales para investigar cómo el cerebro codifica la estructura del canto a nivel de neuronas individuales mediante electrofisiología.

Amador dice que usa el trabajo de campo para encontrar las preguntas y el laboratorio para responderlas. La biodiversidad de la región es una “mina de oro”, dice. La mayoría de los linajes subóscinos se concentran en Latinoamérica, volviendo a la región uno de los pocos lugares del mundo donde se puede investigar la frontera evolutiva entre el canto aprendido y el canto innato.

Researcher holding a microphone outdoors.
Tocadiscos: Amador continúa construyendo una base de datos de parejas de horneros para entender cuán variable es su canto entre distintas poblaciones.
Cortesía de Ana Amador

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