Claudia López Lloreda tradujo este artículo.
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Gymnotus omarorum, un pez débilmente eléctrico, nada en ríos de agua dulce a través de Uruguay. El pez utiliza electricidad para comunicarse y es altamente territorial, lo que lo convierte en un modelo ideal para estudiar la neurobiología del comportamiento agresivo, dice Ana Silva, profesora de neurociencia en la Universidad de la República en Montevideo. Ya que los peces defienden su territorio durante todo el año, el equipo de Silva se ha enfocado en cómo los circuitos hormonales detrás de esa agresión cambian con las estaciones del año—en particular, cómo los niveles de neuropéptidos y el comportamiento cambian a lo largo de un año.
Hace casi 40 años, Omar Macadar y Omar Trujillo Cenoz grabaron las señales eléctricas de Gymnotus omarorum, nombrado como una combinación del griego y el latín para “la espalda desnuda de los Omars”. Luego de estudiar en el extranjero y regresar a Uruguay, la pareja establece al pez como una especie modelo. Su trabajo “abrió un nuevo capítulo” de la investigación en neuroetología en Uruguay, dice Silva. Desde entonces, los peces débilmente eléctricos han impulsado estudios sobre los ritmos circadianos y la electrorrecepción, particularmente en Uruguay, pero también en Brasil y Chile.
