Francisco Rivera Rosario tradujo este artículo.
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Como es el caso de muchos científicos, mi carrera me ha llevado por muchos lugares del mundo. Obtuve mi doctorado en Italia, me mudé a Francia para realizar dos estancias posdoctorales y más adelante pasé un tiempo en Brasil como profesor visitante. Finalmente, en el 2008 me establecí en Uruguay, en la Universidad de la República.
Ejercer la neurociencia en todos estos países me ayudó a desarrollar una pasión por fomentar la cooperación científica internacional. Además de mi carrera académica, he contribuido a construir redes de investigación trabajando en organizaciones como el AMSUD Pasteur Network, la Sociedad de Neurociencias del Uruguay y la Federación de Sociedades de Neurociencias de América Latina y el Caribe (FALAN), donde actualmente me desempeño como presidente del comité ejecutivo. La federación reúne a sociedades de neurociencia de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, México, Perú y Uruguay con un objetivo común, ayudar a impulsar la neurociencia en la región.
La próxima semana inauguramos el cuarto Congreso FALAN en Santiago de Chile. Este importante evento es posible gracias a los esfuerzos dedicados de todas las sociedades miembro de FALAN y, especialmente, de la sociedad anfitriona, la Sociedad Chilena de Neurociencia, bajo el liderazgo de su directora María Pertusa. Anticipamos que más de 1,000 personas asistirán a la conferencia, de las cuales un gran número ha sido apoyado económicamente para facilitar su participación.
La reunión juega un papel fundamental para lograr fortalecer la colaboración regional. Guiados por el lema “La unión hace la fuerza”, la federación busca abordar los desafíos en América Latina —incluyendo el financiamiento limitado para la investigación, la infraestructura inadecuada y las oportunidades insuficientes para la formación de recursos humanos— fomentando la colaboración científica, la educación, la capacitación, la divulgación pública y el desarrollo de la neurociencia, particularmente en países emergentes. Por ejemplo, este año hemos lanzado un curso de posgrado intensivo en Chile que combina instrucción teórica con capacitación práctica en laboratorio, abierto a estudiantes de toda la región.
En FALAN, muchos investigadores descubren que hay colegas de la región, no solo en Europa o Norteamérica, trabajando en preguntas de investigación similares. Estas relaciones permiten a los neurocientíficos compartir experiencia, equipos, oportunidades de capacitación y recursos de financiamiento; crean una voz colectiva más fuerte para la inversión en ciencia y ayudan a desarrollar redes de investigación que reflejan las poblaciones y prioridades de salud únicas de la región. Para fomentar este tipo de colaboración, organizamos dos eventos especiales en el congreso FALAN: uno con el tema de redes internacionales y otro dedicado a promover conexiones en la región titulado “Conectando Mentes, Conectando Regiones: Redes de Neurociencia en América Latina”.
El programa científico de este año incluye conferencias plenarias de Mu-ming Poo, profesor emérito de la Universidad de California, Berkeley, y Shubha Tole, presidenta de la International Brain Research Organization (IBRO), además de una destacada representación de neurocientíficos de toda América Latina y el Caribe, incluyendo a Francisco Aboitiz de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Grace Schenatto Pereira de la Universidade Federal de Minas Gerais y varios investigadores destacados en etapas tempranas de su carrera. También se realizará n eventos dedicados a la diversidad, la equidad y la inclusión. Hemos organizado paneles de discusión sobre el liderazgo de las mujeres en la neurociencia en América Latina y sobre neuroderechos y neuroética, además de un evento especial sobre carrera profesionales, equidad y capacidades colectivas organizado por el ALBA Network.
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En mi primer período en el comité ejecutivo, de 2022 a 2024, nos enfocamos en expandir nuestra presencia en redes sociales, fortalecer las relaciones entre las sociedades miembro, involucrar a potenciales nuevos miembros y formalizar redes de colaboración en la región. Durante el siguiente período de 2024 a 2026, nuestros esfuerzos se centraron principalmente en organizar el Congreso de la Federación, que se lleva a cabo cada cuatro años. Hasta ahora, FALAN ha organizado congresos en Cancún, México; Buenos Aires, Argentina; y Belém, Brasil (además de una reunión virtual durante la pandemia de COVID-19), cada uno contando con entre 800 y 1,200 participantes.
Además de conectar a investigadores en toda la región, FALAN también tiene un fuerte enfoque en la expansión de programas de entrenamiento locales. América Latina tiene una larga tradición de formar neurocientíficos jóvenes de gran talento, como lo demuestran las exitosas carreras de numerosos investigadores formados en la región. Desafortunadamente, varias excelentes iniciativas educativas —incluyendo la reconocida Escuela Latinoamericana de Neurociencias y el Programa de Capacitación en Neurociencia Miledi para América Latina— han tenido dificultades para lograr continuidad a largo plazo debido a limitaciones financieras y organizativas, dependiendo a menudo de los esfuerzos de un pequeño número de científicos individuales.
Reconociendo esta necesidad, FALAN decidió la responsabilidad de construir un programa de capacitación regional sostenible. A finales de 2024, organizamos el Kick-off Meeting for the Strategic Plan of the FALAN Neuroscience School, reuniendo a sociedades científicas, instituciones de investigación, agencias de financiamiento y otras partes interesadas en contribuir a esta visión. Este año, en estrecha colaboración con el Latin American Regional Committee (IBRO-LARC), hemos lanzado una iniciativa ambiciosa, el Latin American Training Program in Neuroscience. Este curso de posgrado pionero en su tipo que brinda a los participantes una exposición integral a metodologías modernas de neurociencia, incluyendo electrofisiología, neurociencia computacional, microscopía intravital y neurotranscriptómica, logrando apoyar la participación de 27 estudiantes de toda la región.
Esta iniciativa ha sido posible gracias al apoyo esencial de IBRO y la International Society for Neurochemistry (ISN), junto con el notable compromiso de la comunidad de neurociencia de Chile —liderada por Patricio Rojas, profesor de la Universidad de Santiago de Chile— cuyos miembros abrieron generosamente sus laboratorios y dedicaron su tiempo y experiencia al programa. Nuestro objetivo es establecer un programa duradero bajo el amparo de FALAN que continúe brindando capacitación de alta calidad en neurociencia para jóvenes científicos de toda América Latina y el Caribe.
Estamos comprometidos a desempeñar un papel fundamental en el desarrollo regional, conectando investigadores, compartiendo oportunidades y creando nuevas iniciativas de colaboración. Hemos construido relaciones con organizaciones como el Latin American Brain Initiative (LatBrain), un esfuerzo colectivo para fortalecer la investigación del cerebro en la región. También hemos participado en actividades del Brain Research International Data Governance & Exchange (BRIDGE), que busca desarrollar marcos responsables y sostenibles para el intercambio internacional de datos cerebrales y, en última instancia, establecer un consorcio global para la gobernanza de datos sobre el cerebro y la salud mental. Junto con la creciente red de colaboraciones científicas regionales, estamos creando nuevos caminos hacia la excelencia académica, al mismo tiempo que hacemos un uso más eficiente de los recursos disponibles.
En FALAN, creemos profundamente en el potencial de la neurociencia latinoamericana y en lo que podemos lograr cuando nos unimos como región. Visualizamos un futuro en el que investigadores, clínicos, estudiantes en formación y sociedades científicas estén más estrechamente conectados, compartiendo conocimiento, experiencia y oportunidades que permitan derribar fronteras. Al fortalecer las redes regionales e invertir en la próxima generación, podemos abordar desafíos compartidos, reducir las disparidades y garantizar que la neurociencia latinoamericana continúe haciendo contribuciones significativas a la comunidad científica global.
