Ilustración del canto de las aves, el cerebro de las aves y el ADN.
Visión alada: Claudio Mello y sus colegas anticiparon la neurociencia de sistemas moderna demostrando que la percepción, el comportamiento y los mecanismos moleculares pueden ser estudiados juntos and animales comportándose libremente.
Ilustración: Yihui Chang
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Este artículo cambió mi vida: Adoptando un modelo temprano de neurociencia naturalista

Un estudio del 1992 publicado en PNAS demostró que el canto de las aves aumenta la expresión de un gen de respuesta temprana inmediata en el prosencéfalo de los pájaros. El trabajo le reveló a Ribeiro la importancia de estudiar las respuestas moleculares en contextos naturalistas.

By Sidarta Ribeiro
3 August 2026 | 5 min read
En “This paper changed my life”, neurocientíficos responden a una serie de preguntas para reflexionar sobre un estudio que influyó su carrera y cómo piensan sobre su investigación.

Claudia López Lloreda tradujo este artículo.

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Las respuestas han sido editadas para brevedad y claridad.

¿Qué artículo cambió tu vida?

Song presentation induces gene expression in the songbird forebrain. Mello C.V., Vicario D.S. and Clayton D.F. Proceedings of the National Academy of Sciences (1992)

Este estudio por Claudio Mello, David Vicario y David Clayton demostró que los genes pueden responder de manera dinámica a experiencias que son relevantes para animales en su medio ambiente.

Los investigadores reprodujeron grabaciones de cantos de pájaros cantores a canarios y diamantes mandarines y encontraron que esto rápidamente inducía expresión del gen de respuesta temprana inmediata ZENK en el prosencéfalo de los pájaros cantores. Observaron que la expresión de ZENK era especialmente pronunciada en áreas auditivas del prosencéfalo implicadas en el procesamiento de cantos de la misma especie, indicando que estímulos sensoriales con significado conductual pueden desatar programas de expresión genética en circuitos neuronales específicos. Esto fue un hallazgo fundamental ya que combino señales de comunicación natural, la actividad neuronal y la plasticidad molecular en el cerebro.

Su impacto trascendió la investigación auditiva. El trabajo ayudó a establecer los genes de respuesta temprana inmediata como potentes marcadores de activación neuronal y plasticidad. En un sentido más amplio, el estudio influyó en la neurociencia al demostrar cómo la percepción, el comportamiento y los mecanismos moleculares pueden ser estudiados juntos en animales que se comportan libremente. 

El estudio se destaca no sólo como un clásico en la investigación de canto de las aves, sino también como un modelo temprano de la neurociencia integrativa y naturalista.

¿Cuando aprendiste sobre este estudio por primera vez? ¿En qué trabajabas al momento?

Conocí este estudio a principios de 1993 cuando estaba completando mis estudios subgraduados en la Universidad de Brasilia. En ese tiempo, estaba interesado en los recién descubiertos genes de respuesta temprana inmediata y me fascino la aplicación de este campo emergente a las conductas que los animales demuestran en sus entornos naturales. 

Claudio Mello, el primer autor del estudio, era alumno de la Universidad de Brasilia y mi mentor en ese momento me ayudó a contactarlo. Mello me animó a solicitar al programa doctoral de Rockefeller University, donde él estaba llevando a cabo investigación en el laboratorio de Fernando Nottebohm. Eso es exactamente lo que hice y en los años siguientes tuve el privilegio de ser supervisado por ambos.

¿Por qué es significativo para ti este estudio?

Ayudó a definir una manera de pensar sobre el cerebro que integra comportamiento, los circuitos neuronales y la expresión genética. Demostró que los cambios moleculares no son eventos celulares aislados, sino que son parte de la respuesta del cerebro a una experiencia significativa. Eso fue especialmente importante para mi porque sugiere que otros procesos—como la memoria, la percepción y el sueño— podían ser estudiados a través de la regulación dinámica de genes relacionados a plasticidad.

El estudio también tiene una importancia personal porque moldeó mi trayectoria científica durante mi trabajo con Mello, inspirando experimentos en genes de respuesta temprana inmediata tanto en aves cantoras como en ratas

¿Cómo esta investigación cambió como piensas sobre la neurociencia?

Esta investigación me demostró que el cerebro puede ser estudiado a través de muchos niveles a la misma vez: desde comportamiento natural a expresión genética a actividad de sistemas. Me animó a ver genes como ZENK no meramente como marcadores moleculares sino como punto de entrada a los mecanismos por los cuales la experiencia modifica circuitos neuronales. Esta perspectiva influyó mis intereses de como expresión genética relacionada al aprendizaje es regulada a través de estados de sueño, en colaboración con otro mentor previo en Rockefeller University, Constantine Pavlides. Me ayudó a moldear mi visión de que el sueño es un estado biológico activo en el cual la experiencia de despertar se puede reprocesar, estabilizar y transformar al nivel molecular y de circuitos.

¿Hay algún aspecto menospreciado de este estudio que otros neurocientíficos deberían conocer?

Un aspecto menos apreciado de este estudio es cua fuertemente anticipó la neurociencia de sistemas modernos. Mucho antes de [estrategias] de registros neuronales a grande escala y transcriptomicas se volvieran comunes, el estudio logró vincular un estímulo sensorial natural con activación molecular específica en una región del cerebro. Asimismo, demostró la eficacia de utilizar estímulos con relevancia etológica —como el canto de las aves— en lugar de estímulos artificiales de laboratorio.

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